Tu vela, al igual que cualquier aeronave, debe pasar una inspección técnica para comprobar que está en condiciones de ser volada. Realizar comprobaciones de manera regular asegurará que tu vela se conserva en buen estado y con el calado correcto. Esto no sólo hará más seguro el vuelo, sino que también te permitirá volar más tranquilo. Si alguna vez la vendes, deberías entregarle al comprador un certificado de inspección para demostrarle que está en condiciones de volar.
Tu vela debería someterse a una comprobación cuando cumpla 24 meses de vida, y a partir de entonces cada 12 meses. Si vuela mucho (más de 80 horas al año), haces acro o usas una vela ligera, te recomendamos que sometas a la vela a una inspección al final de cada temporada. Si usas tu vela profesionalmente, ya sea para enseñanza o para vuelos biplaza, hay que llevar a cabo una prueba completa de mantenimiento cada 12 meses. Si no se hace dicha inspección, no se podrá garantizar que esa vela esté en condiciones de volar, y tal vez con cumpla la normativa EN/LTF bajo la que fue fabricada.
Recomendamos que la inspección de mantenimiento la lleve a cabo un profesional cualificado. El responsable de tu equipo de vuelo eres tú, y tu seguridad depende del mismo. Cuídalo e inspecciona con regularidad todos sus componentes. El que una vela cambie de manera de comportarse en el despegue y/o en vuelo también puede ser un indicador del envejecimiento de la misma, así que si notas cualquier cambio, lleva tu parapente a que lo comprueben antes de volver a volar con él.
INSPECCIONES DE MANTENIMIENTO DE LA VELA
INSPECCIÓN VISUAL DEL TEJIDO
Debe llevarse a cabo una inspección visual completa, preferiblemente usando una mesa de luz para que se vea bien cualquier defecto. Esto también ayudará a identificar cambios en el recubrimiento del tejido. Deben comprobarse todos los componentes de la vela: paneles, costuras, costillas, diagonales, puntos de anclaje de los cordinos, cintas de anclaje, etc.
Comprueba que no haya agujeros, rasgones, costuras rotas o tramos descosidos, y repáralos. Si la superficie dañada es grande habrá que sustituir el paño. Daños complejos o muy grandes, sobre todo en las costillas o que afecten a la estructura de manera importante, pueden requerir una reparación en fábrica. Por favor, consúltalo con Ozone si albergas dudas.
POROSIDAD
Debe medirse la porosidad de la vela en varias zonas diferentes del extradós e intradós. Recomendamos que se tomen 5 valores del extradós y 3 del intradós. Las mediciones deben hacerse aproximadamente a unos 20-30 cms del borde de ataque y en los puntos aproximados que se muestran en el dibujo, y realizarse con un porosímetro, que es un aparato especial que mide el tiempo que tarda en traspasar esa superficie de material cierto volumen de aire. El valor medio más bajo admisible, tanto para extradós como para intradós, es de 10 segundos (medido por un porosímetro JDC).
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<10 segundos de media (JDC) = inaceptable. Esa vela debe considerarse como no apta para el vuelo
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